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Expedicionarios de la Antártida regresaron a Venezuela

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El pasado miércoles 24 de febrero

 
Por: Vanessa Ortiz - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
 
Luego de permanecer catorce días en la Base Ecuatoriana “Pedro Vicente Maldonado”, ubicada en la Isla Greenwich del archipiélago Shetlands del Sur, el pasado miércoles 24 de febrero a las 5:30 pm arribaron al Aeropuerto Internacional “Simón Bolívar” de Maiquetía los integrantes de la tercera expedición científica venezolana a la Antártida.
 
La campaña, que partió el 1 de febrero, forma parte del Programa Antártico Venezolano (PAV) impulsada por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias desde el año 2008, cuando se efectuó la primera expedición criolla a la Bahía Esperanza y las islas Decepción y Rey Jorge, y que prosiguió en 2009 con el envío de 28 científicos a la Isla Rey Jorge.
 
La temperatura ambiental oscilaba los -5°C, pero las continuas ráfagas de viento de 50 nudos (90 km/h) provocaron que la sensación térmica disminuyera a -33°C y redujeron las salidas de campo a la Isla Rey Jorge a cuatro días.
 
Estas condiciones meteorológicas extremas forzaron a los expedicionarios a abandonar el buque rompe hielos en helicóptero e impidieron el desembarco inmediato de maletas y equipos hasta la Antártida, operación que sólo pudo concretarse 96 horas después de la llegada de la tripulación.
 
 
 
 
“La situación fue bastante difícil. Estuvimos comiendo arroz y atún porque el abastecimiento alimenticio tampoco pudo bajar. Si consideramos el tiempo real de trabajo, el esfuerzo y los resultados fueron muy sobresalientes” explicó el doctor 
Juan Alfonso, investigador-jefe del Departamento de Oceanología y Ciencias Costeras del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y coordinador científico del PAV. Pese a la severidad del clima, se efectuaron numerosos estudios en cuatro grandes líneas de investigación: tres de naturaleza científico-tecnológica y una de divulgación. Esta última se concentró en la captura de cientos de imágenes fotográficas y en el registro fílmico del gélido paisaje.
 
La primera línea científico-tecnológica aborda el tema de biodiversidad y adaptabilidad ambiental de las especies antárticas a las condiciones glaciales. La segunda se relaciona con el área de biogeoquímica e impacto ambiental, para lo cual se realizaron estudios de la interface agua-sedimento en sistemas lacustres (lagos) y marinos-costeros, permasfrost (terreno congelado), y de transporte de sedimentos marinos, haciendo énfasis en las diferencias que existen entre la meteorización física y la química, entendiendo por meteorización la desintegración y descomposición de las rocas. “La Antártida es uno de los lugares del planeta donde la meteorización física sobrepasa a la química, lo que la hace un objeto importante para la ciencia” explicó Alfonso. La tercera y última línea de investigación versa sobre estudios de cambios climáticos globales en perfiles de sedimentos marinos y lacustres. Una de las novedades de la tercera expedición criolla a la Antártida fue la inclusión de la reflectividad glacial como temática de investigación científica en el país. La reflectividad glacial estudia el albedo, es decir, la capacidad de un objeto de reflejar la radiación que recibe de un cuerpo luminoso.
 
 
 
Aunque toda la superficie de la Tierra proyecta la radiación solar, las zonas claras y brillantes -como los glaciares y la nieve- tienen un albedo superior que los lugares oscuros y opacos. “Pero sabemos que el albedo está disminuyendo por la contaminación y la distribución de partículas sobre el graciar, incidiendo sobre las corrientes térmicas en la superficie terrestre” informó Alfonso. Los estudios de reflectividad se 
efectuaron en el glaciar Quito, ubicado en la parte posterior de la estación ecuatoriana “Pedro Vicente Maldonado”. Con respecto a la posibilidad de instalar un módulo científico binacional con Ecuador, Alfonso aclaró que se está preparando un documento específico enmarcado en el convenio firmado a finales del año 2009 entre ambas cancillerías “para estructurar y sistematizar el trabajo científico durante los próximos diez años”. 
Entretanto, como antesala a la cuarta expedición científica venezolana a la Antártida, prevista para el primer trimestre del año 2011, se hará una selección por concurso de los mejores proyectos, siempre y cuando estos se ajusten a las líneas de investigación contempladas por el Programa Antártico Venezolano. “Nuestro propósito es obtener productos científicos reconocidos internacionalmente” dijo. 

El fin último es lograr que Venezuela ingrese como Miembro Consultivo del Tratado Antártico, estatuto por el cual se rigen las investigaciones en la Antártida; como se recordará, nuestro país es miembro adherente o no consultivo desde 1999. En 2009, oficiales de la Armada Nacional Bolivariana lograron el reconocimiento del Programa Antártico Venezolano en la R

eunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), un paso necesario para conseguir el cambio de estatus.

Imágenes:

1. De izquierda a derecha los expedicionarios del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas: Yaheth Vásquez, Rafael Carreño, Soraya Silva, Juan Alfonso y Manuel Caballer al llegar al aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía..

2. Imagen de la segunda expedición venezolana a la Antártida que se realizó en el 2009. Esta y otras fotografías se exhiben en la Sala de Exposiciones del IVIC como parte de la muestra "Venezuela y la Ciencia Antártica".

3. Otra de las imágenes de la segunda expedición venezolana al continente austral.