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La Antártida no está tan lejos

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Expertos venezolanos pisaron por primera vez el frío continente

Por: María Teresa Curcio - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

A pesar de los miles de kilómetros que separan a Venezuela de la Antártida, la tierra austral resulta de interés nacional. Los motivos sobran: el continente blanco posee más de 170 tipos de recursos minerales y energéticos; representa el reservorio de agua dulce más grande del planeta; cuenta con una importante riqueza biológica; para 1980 los lechos petrolíferos superaban los 50 billones de barriles y su posición geográfica es estratégica en el tráfico marítimo. 

Por otra parte, el Tratado Antártico (convenio internacional suscrito en 1961) garantiza el uso de la Antártida con fines pacíficos, una amplia libertad para la investigación y se prohíbe toda medida de carácter militar, tal como el establecimiento de bases y fortificaciones militares, la realización de maniobras militares, los ensayos de toda clase de armas; así como toda explosión nuclear y la eliminación de desechos radioactivos en dicha zona. 

El Tratado cuenta con miembros consultivos (con derecho a voz y voto en las reuniones) y miembros adherentes, categoría en la cual se encuentra Venezuela desde el 24 de marzo de 1999. La aspiración nacional es lograr el cambio de nivel, lo cual depende de las investigaciones que realice en el continente antártico y sus contribuciones científicas.

La creación de la Comisión Presidencial Antártida (coordinada por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, MppCT) y la primera expedición venezolana al continente Antártico han sido los primeros pasos para que nuestro país pueda optar a ser miembro consultivo del Tratado Antártico. Fueron 10 los científicos de distintas instituciones y 5 los profesionales militares técnicos de la Armada de la República Bolivariana de Venezuela los que partieron desde Montevideo en el buque Oyarbide hacia la Antártida, en una expedición de casi dos meses.

 En el viaje se invirtió para la compra de equipos y pasajes, pago de viáticos, adquisición de vestimenta polar y cancelación de un seguro médico para los miembros de la expedición un total de 1,3 millones de bolívares fuertes. Estos recursos fueron otorgados por el MppCT, mientras que el Ministerio del Poder Popular de Energía y Petróleo otorgó 645 mil bolívares fuertes para la compra de combustible y la preparación del buque. Esta información la suministró la capitana de navío de la Armada, Dafne Carreño, durante una presentación a la prensa nacional de los miembros de la expedición, realizada en la sede el MppCT, el pasado 15 de abril.
 
 
 

El doctor Juan A. Alfonso, investigador del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), fungió como coordinador científico de la expedición. El estudio de dos especies de macroalgas (phaeurus antarticus y mostroma hariotti) y dos especies de moluscos (Laternula elliptica y Nacella cocinna) de la Antártica como bioindicadores ambientales es la investigación que llevará adelante con las muestras que los expedicionarios lograron obtener en el continente.

Estudiando la composición química de estas muestras, explica el doctor Alfonso, esperan obtener información del estatus ambiental de las áreas estudiadas, Bahía Maxwell (en la Isla Rey Jorge/25 de mayo) y Bahía Esperanza (en la península Antártica), así como posibles fuentes de contaminantes químicos. Además, la investigación permitirá generar líneas base de referencia científica para futuros estudios de impacto ambiental en las zonas de estudio.

Entre cuatro y seis meses deberán transcurrir para comenzar a publicar los resultados científicos de la expedición. A pesar de la inclemencia y lo impredecible del clima antártico, el número y tipo de muestras obtenidas ya constituyen un resultado satisfactorio para el investigador del IVIC. Y es que las condiciones meteorológicas del continente marcan la pauta del trabajo de campo, e incluso la vida de quienes pisan el continente Antártico.

En el reciente encuentro –organizado por el MppCT- entre la prensa nacional y los expedicionarios venezolanos, sobraron las anécdotas acerca de los riesgos que se corren en la Antártica. El desprendimiento (común) de los glaciares y las olas del mar (la embarcación enfrentó olas hasta de 10 metros) son dignos ejemplos.

 

Un aporte a la hidrografía mundial

 

“Esta expedición abre las puertas a un mundo que Venezuela no había explorado” afirmó el titular de Ciencia y Tecnología, Héctor Navarro. La frase cobra mucho más valor con el levantamiento oceanográfico que logró realizar el equipo de la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Armada de una zona de la Antártica que nunca había sido cartografiada.

El producto es una Carta Náutica de un área del estrecho Antartic de 19,5 kilómetros de largo y 4 kilómetros de ancho, explicó el Teniente de Navío Arturo Carmona, adscrito a la Dirección de Hidrografía y Navegación de la Armada y coordinador logístico de la expedición. Con el mapa se brindará apoyo para una navegación segura, ya que gracias a los venezolanos se conoce con exactitud la profundidad del fondo marino del estrecho mencionado. Esto representa “un aporte a la hidrografía mundial, sin duda alguna” afirmó.

 
 
 
Aun cuando habrá que esperar por los resultados científicos de la expedición, la Antártida llegó para quedarse. “Queremos tener presencia permanente de nuestros investigadores en colaboración con otros países. Además queremos crear el instituto antártico venezolano y está previsto el envío de una segunda expedición”, anunció el ministro Navarro.

Por otra parte, los hielos antárticos no sólo le deben interesar a Venezuela sino también al resto del mundo. El doctor Ángel Viloria, director del IVIC, actúa como testigo de la actividad antropogénica sobre el resto del planeta. 

“Las variaciones en la capa de ozono o la dinámica de los glaciares y de la capa de hielo marina sirven de registro de los cambios que se producen en el resto de la Tierra” instó Viloria.

El calentamiento en la Antártida afecta de una u otra forma sus ecosistemas e influye a la vez en la diversidad biológica futura, puesto que las especies que allí habitan son también susceptibles a estos cambios. Precisó que el estudio de los científicos venezolanos sobre estos ecosistemas cambiantes, contribuirá a entender mejor los procesos evolutivos de la vida en el planeta y el efecto que acarrea el calentamiento global y el deterioro de la capa de ozono.